Sígueme por email

sábado, 21 de junio de 2014

ÉRASE UNA VEZ... un misterio por partes VIII

ACTO VIII: EL LUGAR EQUIVOCADO


- La verdad es que es una pasada.

- Por supuesto amigo: Ford Mustang del 2002, versión cabrio.

- Pensaba que era el Saleen.

- No, no. . . Esta es la versión Shelby. Se diferencia de la Saleen en la forma del capó y por supuesto por la pintura metalizada, inédita en este modelo. Pero por favor, pruebe la capota. . . 

- ... sí, me encanta. . . cuanto vale?

- 44000 dólares, precio reducido.

- Mmmm. . .  me parece mucho.

Mariah y yo contemplábamos fastidiados como Néstor se estiraba en los flamantes asientos de cuero de aquel Mustang descapotable.

Aquello era una puta pérdida de tiempo.

Ya era mediodía y quedaba claro que los coches por 500 dólares no eran algo normal en una ciudad como Nueva York.

Después de visitar al "Honesto Ron" y cerciorarnos de que no había ningún coche que se ajustara a nuestro presupuesto, decidimos reunirnos con Néstor e ir todos juntos en busca de unas ruedas.

Ya pasáramos por cinco concesionarios, pero el coche más barato superaba los 4000 dólares, algo inalcanzable para nosotros, aún siendo un precio razonable.

- Señor, le aseguro que no encontrará un Mustang como éste a este precio.

- No, en serio, no se ajusta a lo que quiero.

- Se lo puedo dejar en 39000, y ya se lo estaría regalando.

- Bueno, me lo podría pensar. . .  pero antes me gustaría dar una vuelta para ver si cumple mis expectativas.

- Néstor, déjalo ya!! - exploté. Estaba harto de perder el tiempo en aquel concesionario.

Sólo nos quedaba la tarde para buscar un coche y en la costa este anochecía muy pronto. No quería buscar un coche de noche por barrios que no conocía.

Decidimos que aquel barrio bien cuidado de Queens no era el lugar adecuado, así que pillamos el autobús y pusimos el ojo en Grimsborough, la zona obrera.

No me entusiasmaba mucho moverme por aquellas zonas, puesto que era muy común cruzarte con grupos de gente que, si no eran de una banda, estaban formando una.Gente que hablaba en slang y cuando te acercabas se quedaban callados y te miraban de forma amenazadora. Ni puta gracia me hacía, pero aún así, decidimos ir allí.

- Ei chavales, mirad, creo que he dado con la puta clave: mi colega TJ y su amigo Little Rog están por aquí, saben que se cuece en este sitio. He quedado con ellos. Vienen ahora hacia aquí.

- Little Rog? - le dijo Mariah - quienes son esos tíos?

- Amigos míos. Son legales. Además, no nos vendrá mal tener un guía en este sitio.

A pesar de su habitual despreocupación por todo, Néstor estaba tenso como la cuerda de un violín. Por lo poco que me contara de su vida en Europa, deduje que había crecido en el extrarradio y que era una persona acostumbrada a tratar con todo tipo de gente; pero allí, en Nueva York, era un pez fuera del agua.

Y allí estábamos: dos blancos y una rubia en la acera polvorienta de aquel barrio deprimido del sur de Queens, esperando por dos tíos de nombres ridículos que tanto podían echarnos una mano como apuñalarnos y robarnos los 500 dólares que teníamos para comprar el coche.

Una bolsa vacía de la compra giraba movida por un pequeño remolino en medio de la carretera. En la otra acera, un chaval montando en bici circulaba lentamente. Eran casi las 2 y allí no había ni cristo.

A unos 50 metros, un grupo de chavales de miradas asesinas caminaban hacia nosotros. Gesticulaban entre ellos y nos miraban, hablando bajo. Hablaban de nosotros.

En este momento debería decir que fui el héroe del día, que coloqué a Mariah detrás mía y que me preparé para repartir estopa en defensa de nuestro pellejo, de los 500 pavos y del honor de una dama ( no necesariamente en esa orden), pero supongo que no soy lo que podríamos llamar "héroe".

Me quedé clavado en donde estaba, intentando que no se me saliese el corazón por la boca e intentando no mirar hacia aquellos tíos. Néstor sudaba frío a mi lado. La calle estaba desierta, no había ningún parroquiano que con una mirada pudiese disuadir a aquel puñado de gentuza.

- Néstor, eses tíos son. . .?

- Son que?

- Joder. . . pandilleros?

- Hombre. . . testigos de jehová no creo que sean, no te parece?

- Mierda. . .! - la mejor solución era echarse a correr, pero por aquella calles desconocidas. . . nos darían caza uno a uno, pero eso era mejor que quedarse allí clavados como patos de feria.

- Néstor, que hacemos?

- Hostia, pues salir por patas, no?

- El primero que me ponga una mano encima le arranco la polla - dijo Mariah.

- Cojonudo, se darán un festín con tu culo - replicó Néstor.

- Néstor!

- A la de tres salimos por patas, de acuerdo¿

- Vale, sí, a mi me parece bien.

- Vale. . . una. . .

- Dos. . .

- . . .

- Qué hay chavales? Necesitáis ayuda?

El tono desafiante de uno de los pandilleros nos dejo helados. Los tres nos giramos y nos enfrentamos al grupo, que se acercara sorprendentemente rápido a nosotros.

- Os he hecho una pregunta.

- . . .

- Necesitáis ayuda?

- . . .

En ese momento, el tío echó la mano al costado.

De puta madre: nos van a pegar un tiro por ir a comprar un coche de mierda al barrio de mierda equivocado.

Jesús. . .!! Yo solo quería ir a California! Tampoco era pedir tanto, no!?





[continuará]



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Si tienes opiniones, consejos o dudas o si quieres encargarme algo personalizado ya sabes, no te cortes y dimelo aquí!!